UNA CLASE TENIENDO PERDIDA AUDITIVA
Patricia Garzón Ruiz
Aprendemos con la ayuda de Ana Granero, a entender un mundo desconocido, un mundo diferente pero igual, un mundo lleno de vida real.
Somos estudiantes de audiología del IES Moratalaz (2019/2020), durante estos años hemos aprendido a: hacer pruebas, ajustar audífonos, leer informes, hacer moldes...
Pero ahora estamos intentando conocer la vida de las personas con problemas de audición, en las clases de atención al hipoacúsico. A parte del temario teórico, esta asignatura busca darnos un punto de vista más global y realista, de lo que ocurre cuando una persona tiene problemas de audición, y qué genera en su entorno.
Uno de los ejercicios propuestos por Ana Granero, es que nos acerquemos lo más posible a como se siente un hipoacúsico, para esto hemos hecho una práctica en la que simulamos la pérdida de audición durante una clase.
28/11/2019
Nos colocamos unos cascos con un ruido blanco durante toda la clase. En esta clase tuvimos que debatir ciertos temas, en un pequeño grupo de tres personas.
¿Como me sentí?
A diferencia de un día normal, en el que hablo con todo el mundo, puedo estar en varias cosas a la vez, puedo enterarme de lo que habla casi cualquier persona de la clase prestando mínimamente un poco de atención, y sin dar ningún valor a si escucho o no lo que me dicen...
La clase en la que le di importancia a escuchar a mis compañeros. Durante toda la clase sentí que tenía que estar alerta (no sé si es un mecanismo de defensa, pero así fue), tenía la necesidad de fijarme mas en los detalles (si alguien te mira, se acerca, ...), aumento mi nivel de tensión, como cuando haces alguna tarea nueva en la que no estas seguro y necesitas todos tus sentidos al 100%.
Es cierto que no deje de oír en ningún momento, pero también es cierto que conocía el tema de conversación al 100% y con pocas palabras que entendiese "el resto me lo inventaba o sabía lo que estábamos hablando".
También fui consciente de que me acercaba más de lo "normal" a mis compañeros, resultando incluso un poco incómodo, además de mirarles fijamente durante toda la conversación, que tampoco es agradable. Ellos se reían porque no es habitual, aunque para mí, en ese momento era necesario.
Pero... ¿Y si en vez de mis compañeros, fueran personas totalmente desconocidas, que no saben lo que ocurre?, podría resultar molesto, irritante, o incluso violento.
Si tuviese que describir esos minutos con pocas palabras: insegura, alerta, y tonta.
Tonta porque los demás parecían tener un especial cuidado cuando se dirigían a mi.
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