CUANDO OÍMOS MENOS.
Manuel Carrero
¿ Que pasaría si un día de repente dejamos uno de nuestros sentidos (
olfato,vista,oído...) en la cama y salimos al mundo exterior?
Ésta
es la experiencia que os invitamos a tener un día cualquiera,
para conocer que les sucede cada día a esas personas que no pueden
decidir dejar un sentido en la cama.
La
experiencia consistía en pasar un hora con unos auriculares
simulando una perdida auditiva, no fue una simulación de perdida
auditiva, más bien fue una interrupción con sonido blanco, de la
señal que nos llegaba de fuera.
La
experiencia fue agradable por los cambios que sin mas remedio tienes
que estar haciendo continuamente, la atención pasa a ser casi plena
y constante. La mirada se convierte en pieza clave para establecer
comunicación con los demás. En mi caso, y por deformación
profesional ( protésico dental), miro continuamente a la boca de las
personas, esta vez era casi indispensable para entender que querían
contar.
Como
la experiencia ya la habían tenido otros compañeras antes estuve
intentando encontrar diferencias entre sus comportamientos y las
sensaciones que tenía yo. Me sorprendió como ellos y yo nos
mirábamos más cara a cara y esa sensación es agradable, tenia la
sensación de que la comunicación con esa persona era los mas
importante del momento.
La
parte negativa de la experiencia fue el ruido durante una hora y como
no la sensación de no enterarte de nada o de muy poco de lo que
sucede. Muy desagradable para mi era no tener referencias auditivas
de las zonas que quedan fuera del alcance visual, lo que me obligaba
a estar mirando inconscientemente hacia atrás para recopilar
información de lo que sucedía.
La
clase transcurrió con estos inconvenientes y me ratifiqué en la idea
que ya tenia sobre lo importante y trasformador que puede llegar a
ser la pérdida auditiva.
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