jueves, 23 de enero de 2020


CUANDO  OÍMOS MENOS.

Manuel Carrero


¿ Que pasaría si un día de repente dejamos uno de nuestros sentidos ( olfato,vista,oído...) en la cama y salimos al mundo exterior?

Ésta es la experiencia  que os invitamos a tener un día cualquiera, para conocer que les sucede cada día a esas personas que no pueden decidir dejar un sentido en la cama.

La experiencia consistía en pasar un hora con unos auriculares simulando una perdida auditiva, no fue una simulación de perdida auditiva, más bien fue una interrupción con sonido blanco, de la señal que nos llegaba de fuera.

La experiencia fue agradable por los cambios que sin mas remedio tienes que estar haciendo continuamente, la atención pasa a ser casi plena y constante. La mirada se convierte en pieza clave para establecer comunicación con los demás. En mi caso, y por deformación profesional ( protésico dental), miro continuamente a la boca de las personas, esta vez era casi indispensable para entender que querían contar. 

Como la experiencia ya la habían tenido otros compañeras antes estuve intentando encontrar diferencias entre sus comportamientos y las sensaciones que tenía yo. Me sorprendió como ellos y yo nos mirábamos más cara a cara y esa sensación es agradable, tenia la sensación de que la comunicación  con esa persona era los mas importante del momento.

La parte negativa de la experiencia fue el ruido durante una hora y como no la sensación de no enterarte de nada o de muy poco de lo que sucede. Muy desagradable para mi era no tener referencias auditivas de las zonas que quedan fuera del alcance visual, lo que me obligaba a estar mirando inconscientemente hacia atrás para recopilar información de lo que sucedía.
La clase transcurrió con estos inconvenientes y me ratifiqué en la idea que ya tenia sobre lo importante y trasformador que puede llegar a ser la pérdida auditiva. 


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